Un Prezi para abordar los primeros conceptos de la asignatura de Literatura universal en 2º de Bachillerato. Para verlo puedes pulsar sobre este enlace o sobre la imagen:
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Cura de humildad
A veces se instala el autor de blog en su propio mundo y olvida un par de verdades esenciales en esta cosa de la escritura en la Red: el enlace y la regularidad. Hoy me he dado cuenta de eso mientras probaba Reeder, una aplicación simple y elegante para leer feeds en sistemas Mac que he descubierto gracias a La brújula verde.
El programa en cuestión me ha permitido leer cómodamente las actualizaciones de los blogs que tengo en mi Google Reader y darme cuenta del mérito de quienes se esfuerzan casi a diario en aportar contenidos. Cada día repaso mi lista de blogs de cabecera, leo algunos artículos, comparto algo en las redes sociales que frecuento, comento también, en ocasiones. Sin embargo, he eliminado de mi rutina la publicación de una entrada sobre alguna cuestión leída en otros o una contestación o la continuación de un debate o la simple referencia. De manera no meditada, la acción de compartir a través de Facebook o Twitter ha sustituido esa costumbre. Como consecuencia, mi blog ha perdido regularidad y ha ganado en aislamiento. Ahora es más personal, sí, pero también menos interesante para quienes no me son cercanos. Ahora -he de reconocerlo- es menos blog, menos conversacional y más difícil de mantener con una cierta dignidad.
Por ese pecado, del que me arrepiento enormemente, me parece admirable que mis autores diarios casi siempre tengan algo que decirme desde sus páginas. Joselu, por ejemplo, es capaz de mantener mi interés por sus cosas de una manera regular; el Tigre Eduardo, curtido en mil batallas tecnológicas, me incita de vez en cuando a leer o a ver gracias a sus reseñas; Elisa consigue que me sumerja en su mundo de microficción; y Enrique Baltanás casi siempre me ofrece una reflexión, una recomendación, un nombre, algo que me interesa.
Son los anteriores solamente una muestra de mis blogueros de guardia, los más disciplinados en la cita casi diaria. Ninguno se dedica profesionalmente al blog y por eso son dignos de admiración. En este mundo de prisas y redes sociales urgentes son capaces de encontrar unos minutos para compartir aquello que les sucede, lo que piensan, lo que hacen. No esperan nada a cambio de sus esfuerzos, aunque no está de más que, a falta de un vaso de bon vino, se les pague con un comentario o una referencia al menos.
Hoy, mientras leía las actualizaciones de sus bitácoras, me he dado cuenta de que ya está bien de suspirar por la disolución de la esencia del blog. Lo que hay que hacer es seguir en la batalla o volver a ella. La cultura bloguera no ha muerto, tan sólo la había olvidado. Mea culpa.
Looking for William
Supongo que casi todo el mundo habrá probado ya el nuevo entretenimiento o sugerencia o posibilidad o lo que sea de Google: Search Stories Video Creator. Es simple y muy interesante, si permitiese cierta personalización. En cuanto lo he usado la primera vez he empezado a pensar lo que me gustaría controlar las imágenes de que muestra, el tiempo de la reproducción y el número de búsquedas. Esperemos que la aplicación que hoy conocemos sea solamente una avanzadilla y que en un futuro próximo podamos tener algo más de control sobre el producto resultante. De momento no creo que pase de ser un entretenimiento, aunque con mucho potencial.
Evidentemente, os dejo mi video de búsqueda. Poco original, pero es que es viernes por la tarde.
¡Qué pinto yo aquí! o Manolete, si no sabes torear para qué te metes
Ya acabó el Evento Blog España 2010. Habrá que ir pensando en el del próximo año.
No me voy a dedicar a glosar las intervenciones, porque casi nada nuevo o interesante oí por allí. En cualquier caso, las etiquetas que en Twitter identificaban cada una de ellas es un buen camino para hacerse una idea de lo expuesto: #ebe10, #barrabesebe, #vidalebe, #blogsymedios, #intebe, #fumeroebe son algunas de las que transité entre la sorpresa y la sonroja, a veces. Si la revolución no será tuiteada, está claro que el Evento Blog sí lo ha sido y, por tanto, se encuentra bastante alejado de lo revolucionario.
Como casi siempre, voy a escribir sobre mí mismo, que es el núcleo temático donde me siento más cómodo. Fui al EBE porque me apasiona esa cosa de los blogs y la Red; pero nada más cruzar las puertas me di cuenta de que no era mi lugar. No me estoy refiriendo a una cuestión de edad, como los lectores malpensados podrían imaginar. Curiosamente, mi estatus de cuarentón no desentonaba demasiado en un lugar en el que, si bien dominaba el veinteañerismo 2.0, no era raro darse de bruces con canosos en camiseta y pañuelos al cuello. Ese no era el problema, aunque es posible que me hubiera sentido más integrado si no tuviera esta maldita alergia a los cuellos redondos y los tejidos decorados con lemas impactantes.
Mi verdadero problema es la limitación genética ante la actitud emprendedora. Y casi todo el encuentro ha girado en torno al ombliguismo emprendedor y la posibilidad de rentabilizar el esfuerzo dospuntocerista. Economía, empresa, gestión, dinero, éxito, mercado. Posiblemente soy un romántico que suspira por la cultura bloguera y, quizás, su poder para transformar la sociedad de una forma no transitada. Evidentemente estoy equivocado. Algunas cuestiones planteadas en la reunión, ciertamente, han versado sobre esos asuntos; pero si tuviese que resumir lo que me ha quedado del EBE10 lo haría con una única palabra: emprendedor. Y yo no lo soy; al menos no de esta manera.
La suprema expresión de esta disociación entre los que ponen su vida en el emprendimiento y los que, al parecer, nos dejamos llevar la encontré en la charla-show de Antonio Fumero. Su atractivo y nostálgico título -”La soledad del bloguero de fondo”- acabó siendo un despropósito sin sentido, una oportunidad perdida en unas formas provocativas que nada provocaron. Al hilo del discurso de Fumero, alguien del público pidió la palabra para aludir a la “superioridad moral del emprendedor sobre el funcionario”. Las dos Españas en versión #EBE10. Llámenme paranoico, pero creí apreciar la aquiesciencia del auditorio tras la brillante reducción al absurdo.
Después vino la Foto de Familia como broche final de la jornada, pero para entonces ya me había marchado. Esa ya no es mi familia y nada pintaba entre tanto emprendedor abnegado, baluarte de un mundo futuro, sin duda, más justo, igualitario y fraternal.
Dame un embed y moveré el/mi mundo
Hasta hoy realizaba mis mapas conceptuales con Cmap Tools, una estupenda herramienta para esto de la conceptualización. Sin embargo, la certeza del profesor TIC está expuesta a múltiples tentaciones que terminan por hacerla naufragar en un mar de incertidumbre. Esta mañana, mientras intentaba retomar por enésima vez eso de Twitter para comprobar si se me ha despertado el gusto, lei que Potachov (su Twitter) aludía a un programa llamado X Mind. Ni corto ni perezoso, me lancé a la prueba del ensayo y horror, abrí mi cuenta, descargué el paquete .deb (sí, hay versión Linux y Windows y Mac) y me puse a juguetar. Me ha gustado. Sí, incluso más que Cmap Tools, entre otras razones porque permite alojar en el servidor de la aplicación los mapas de conceptos para compartirlos mediante esa maravilla de etiqueta que es <embed>, o <iframe> en este caso.
Después de probaturas vacías de sentido, me dispuse a usar el programa con algo más enjundioso. ¡Maldición! No encontraba nada externo que conceptualizar, así que apliqué la herramienta sobre mí mismo e intenté exponer en una mapa la actividad que desarrollo en la Red. Ya intenté algo parecido hace casi dos años, pero con esta nueva carta de marear busco otros resultados: no se trata de mostrar mi presencia en Internet, algo que, con suerte, no interesa a más de tres o cuatro personas (y una soy yo mismo); sino de establecer el proceso que sigo en mi actividad y que pienso puede ser similar al de otras muchas personas: recolectar, producir, publicar, contactar. Las distintas fases de mi actividad quedan bastante claras, salvo en el apartado de publicación, momento en el que me diversifico en un buen número de herramientas que en algunos casos se solapan y en la mayoría se relacionan y acaban llegando a los mismos receptores. La pregunta es, entonces, ¿por qué las uso? ¿por qué no nos centramos solamente en una?
Presentaciones sobre blogs. Otra más.
Como se me ha ido al garete el aula virtual que había montado en Aula de Letras, hecho que, entre otras razones, ha motivado mi traslado a estas latitudes, ando salvando del naufragio lo que puedo. Hoy me he topado con los materiales que preparé el año pasado para un curso sobre Blogs que impartí por amable invitación del Centro del Profesorado de Sevilla. Lo cierto es que este curso no ha sufrido mucho el desbarajuste generalizado del sitio, pero por si la cosa se pone peor, os dejo aquí las presentaciones correspondientes a las cuatro sesiones presenciales por si a alguien le fuere de utilidad.
Primera sesión.-
Digitalización de contenidos
Los habituales de este blog es seguro que ya estarán informados de los planes gubernamentales, bien de manera directa o a través de los blogs de Jordi o de Paco. Por lo que yo sé, no se sabe casi nada, y lo que se conoce es a través del redactor de turno de El País, que sabe Dios de qué se habrá enterado. En fin, podemos elucubrar con que se van a repartir portátiles o con que la digitalización consistirá en trasplantar los libros de texto existentes a formato electrónico. Es posible, desde luego. También es probable que aparezcan ciertos portales-repositorios, perfectamente patrocinados por marcas e instituciones, plagados de espléndidas actividades que no pueden emplearse en el aula porque no se adaptan a las circunstancias de tu alumnado. En última instancia, la clave residirá en la competencia del profesorado para buscar, seleccionar, adaptar y crear. Vamos, igual que en el mundo educativo pre-digital.
Porque, la verdad, no creo que existan diferencias entre trabajar con las bibliotecas y textos actuales y hacerlo con el gran libro de texto que es Internet. El docente innovador lo es en lo analógico y en lo digital, aprovecha aquello que se le pone a tiro para hacer su trabajo. El problema se plantea con aquel profesorado que se limita a lo que todos sabemos. Para ese tipo de profesional casi no existirá cambio: ahora sigue un libro en papel con su propuesta de actividades; en el futuro seguirá unos "libros digitales" o unos repositorios bien categorizados. En última instancia se trata de seguir una receta. Y es indispensable que, de una manera u otra, aparezcan buenas recetas.
El seguimiento de la receta no me parece malo en sí mismo, si se acomete con honradez y criterio. No se puede exigir a todo el colectivo que se sitúe en la vanguardia, que se forme en su tiempo de ocio para ser experto en tecnologías de la información y la comunicación, que invierta horas y horas en la preparación de una sesión de trabajo. No hay derecho a exigir comportamientos heroicos. La administración educativa está obligada a facilitar materiales de trabajo bien diseñados, actualizados y adaptados a la realidad educativa del país, sea en el formato que sea. Es evidente que Internet y las aplicaciones informáticas deben ocupar un lugar importante en los nuevos tiempos, aunque sin olvidar otras realidades. Es fantástico asistir virtualmente al proceso de transpiración de una planta, pero lo es más ser testigo real de su ciclo vital en un pequeño huerto escolar, por ejemplo.
En fin, que al parecer las autoridades pretenden digitalizar la educación -sea eso lo que sea- y a mi me da algo de susto, no vaya a ser que el coste de la digitalización (?) suponga la ausencia de financiación para otras actuaciones: libros, huertos, excursiones, actividades culturales, recursos humanos, profesorado, yo qué sé, la enseñanza.
Letrillas blogueras
Con vergüenza, un homenaje.
Son los amores primeros
la causa de mis desvelos.Entre Mérida y Sevilla,
de Chiron baluarte fiero,
muestra al orbe su denuedo
caballero Cabanillas.
Sin darse de campanillas
defiende desde primero
el estudio sandunguero
del latín y sus cosillas.
Y por tan heroico reto
es causa de mis desvelos.Resuena el cartaginés
en la web dos punto cero,
matemático bloguero
de la Torre Aníbal es.
Por derecho y de través
de herramientas consejero,
con foto, cita o video
reflexiona mes a mes.
Y por su algebraico esfuerzo
es causa de mis desvelos.En Armas levanta un barrio
un sueño bitacorero
que se aplica con esmero
en publicar casi a diario.
No me acusen de falsario
por ser actimolinero
ya que soy esclavo sincero
y de Elisa partidario.
Y por ser su prisionero
es causa de mis desvelos.Tigre, Puente, Paco, Zayas,
Cuerva, Doménech, Sekeirox.
¡Son tantos nombres blogueros
los que en el Reader aguardan
haciendo de la web aula
y del aula mentidero!
Escuela de un marinero
perdido en la gran malla
que de tanto andar entre ellos
no siente sino desvelos.
¿Es posible aprender literatura con Internet?
El curso pasado, el Centro del Profesorado de Sevilla me invitó a dar una charla sobre la enseñanza de la Literatura en estos tiempos de redes y tecnologías comunicativas. Os dejo ahora la presentación con que apoyé mi intervención, por si a alguien le es de interés. Sí, ya sé que tendría que haberla compartido el año pasado, pero se me olvidó. Así de simple.
De aqueos, troyanos, ordenadores y confusiones
¿A quién se le ocurriría llamar ‘troyano’ a ese software que se aloja en los ordenadores con la intención de extraer información y, en definitiva, vencernos en nuestro propio hogar? Evidentemente se trata de un error. En inglés, el nombre que recibe el incómodo visitante es Trojan Horse, es decir, caballo de Troya; lo que es más lógico y coherente con el episodio mítico. Sin embargo, aquí, en nuestra tierra, nos dio por ahorrar esfuerzos y tomar solamente la primera palabra. Consecuencia: se le ha dado la vuelta a la historia. ¡Por si era poca la desgracia de los pobres troyanos, encima los hacemos culpables de su propia destrucción y, de paso, de la nuestra!
Me llamaréis tiquismiquis, pero estas cosas me dan mucho coraje. No cuesta demasiado trabajo tener algo de cuidado con el uso que damos a las palabras, me parece. Supongo que Cabanillas y la gente de Chirón se subirán por las paredes cada vez que sus antivirus informan de la llegada de troyanos. Alguno, incluso, es posible que pensase la primera vez que Héctor había revivido para mostrarle al usuario el verdadero camino de la heroicidad: enfrentarse con la tecnología y con la maldad de quienes se refugian en ella con aviesas intenciones. Sin embargo, pronto se darían cuenta de que la realidad era mucho más cruel. No eran más que aqueos ignorantes camuflados bajo un disfraz que la inercia lingüística ha consolidado. Timeo Danaos et dona ferentes.


